Esta es la historia de la supuesta amante de Porfirio Díaz

Esta es la historia de la supuesta amante de Porfirio Díaz

Esta mujer también fue empresaria, benefactora e idealista

Ser una mujer adinerada y empresaria llevó a Juana Catalina Romero a ser el blanco de mitos dentro de la sociedad istmeña de su época. Uno de ellos, fue el que la señalaba como la amante del dictador oaxaqueño, Porfirio Díaz.

Su relación con este personaje político no solo la hizo saltar a la fama nacional de la época, sino a ser objeto de diversas investigaciones históricas, ya que el papel que esta mujer desempeñaba, era más relevante de lo que se cree.

¿JUANA CATA SE RELACIONÓ AMOROSAMENTE CON DÍAZ?

De acuerdo a los investigadores Antonio Olivera y Julia Astrid Suárez, este mito es falso.

Según las investigaciones, estos dos personajes se conocieron en 1858 en Tehuantepec. Por esos tiempos, el militar se encontraba en una misión militar en la región, la cual duró un año y 11 meses. Y, de acuerdo a la costumbre, los militares llegaban a presentarse con las familias más importantes, en ese caso, la familia Romero, donde conoce a Juana Cata a la edad de 18 o 20 años.

“Durante ese tiempo, él se la pasó peleando con los conservadores, los cuales formaban 14 barrios de Tehuantepec, solamente el Barrio de San Blas era liberal, que posteriormente se logró separar con ayuda de Díaz y de Juana C. Romero, ellos sólo fueron compañeros de lucha”

explica Olivera Villalobos.

“Yo dudo mucho que fueran amantes, no existe ninguna documentación que lo compruebe, sí hay archivos que comprueban su relación amistosa, pero nunca fueron amantes, además de que las fechas no concuerdan, solamente hay dos cosas por las que se pudieron relacionar, primero por la amistad de años y segundo por Doña Juana que era un personaje importante de la región”

apunta Suárez Reyna

Después de su periodo de lucha, Díaz se va de la región, pero la amistad dura por años. En ese periodo sigue compartiendo los ideales de la época e informándose mutuamente sobre los sucesos de la vida política del país.

¿QUIÉN FUE EL HOMBRE QUE ACAPARÓ EL CORAZÓN DE JUANA CATA?

El gran amor de Doña Juana fue Remigio Toledo, un liberal y luchador de la región. “Remigio Toledo fue su único amor”, afirma el investigador.

En este sentido, la investigadora Suárez Reyna comenta que existen archivos que demuestran el compromiso amoroso con Remigio Toledo, con el cual tuvo una larga y sólida relación la cual pretendía llegar al matrimonio, hecho que no se consolidó debido a las acciones políticas que su prometido realizaba.

¿QUÉ SE SABE DE JUANA C. ROMERO?

Los datos históricos, destacan que Juana Catalina Romero Egaña, nació un 24 de noviembre de 1837 en el Barrio de Jalisco de la Villa de Guadalcazar, hoy Santo Domingo Tehuantepec.

Ella fue descendiente de una familia con una tradición política muy importante durante el virreinato, eran milicianos españoles provenientes de Castilla, España y llegaron en 1780, según relata Julia Astrid Suárez Reyna, investigadora de la vida de Juana Cata.

Fue hija única y decidió conservar su apellido materno; la investigadora Suárez Reyna, menciona que esta decisión la tomó para conservar el legado familiar de los Romero Egaña.

“Como una forma de preservar su apellido fue cuando decidió adoptar a uno de sus primos hermanos, Mariano de San Blas Romero Egaña, al cual nombra representante de sus asuntos religiosos, pero muere muy joven”

¿CUÁLES SON LOS MITOS QUE RODEAN A JUANA C. ROMERO?

“Casi todos los relatos que se comentan de la señora han sido mitos o historias que se han creado en el pueblo, así fue porque de alguna manera la mayor parte del pueblo era conservador y ella formaba parte de un grupo liberal, seguramente, esto fue lo que ocasionó una serie de historias que no están relacionadas con su verdadera realidad”

comenta el profesor investigador Antonio Olivera.

Los dichos populares mencionan que Doña Juana era bruja por el manejo de hierbas y productos de la región.

“De acuerdo con las investigaciones, se comprueba que ella conservaba la sabiduría del pueblo, tenía conocimientos para hacer curaciones, hierbas medicinales y un manejo específico de los productos de la región; eso para la gente que no entendía la estigmatizó como hechicera, aunque en realidad era una persona sabia”

argumenta Olivera.

ERA EMPRENDEDORA

La etapa que le tocó vivir a Juana Cata era restrictiva para la mujer, su rol se enfocaba a la familia, el hogar y a ayudar al marido en labores que no significaran de peligro social para su estatus.

Ella era una dulce rebelde, porque cuando le fue entregada su dote, se dedicó a trabajarla y además a crecerla.

Al crecer su herencia la convierte en una industrial del azúcar y funda la Finca de Santa Teresa de Jesús en lo que hoy es Mixtequilla.

Según datos de Francie R. Chassen, Juana Catalina Romero primero produjo el piloncillo, posteriormente viajó a la Habana, Cuba para aprender la última tecnología de ese tiempo, además trajo la caña habanera para plantarla en el ingenio. Tal fue su éxito en la producción, que en 1904 ganó una medalla de plata del “Grand Prize” en Louisiana Purchase Exposition en Saint Louis Missouri, Estados Unidos; posteriormente en 1908, ganó el primer lugar a nivel mundial en la competencia “Crystal Palace” en Londres, Inglaterra.

LA BENEFACTORA DE TEHUANTEPEC

Se tiene el conocimiento que Juana Cata era una mujer noble, la cual realizaba constantes donaciones, entre ellas la restauración de la Catedral y el cementerio de la localidad; por otra parte, las fes de bautismo muestran que era madrina de una gran cantidad de niños, ello sin distinguir su estatus social.

Creó el Colegio de Artes y Oficios para Señoritas en lo que actualmente es la Escuela de Idiomas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

El 9 de mayo de 1906 las hermanas Josefinas de México llegaron a Tehuantepec por llamado de Juana C. Romero, para fundar la escuela para niñas, hoy la Escuela Istmeña.

Fundó la “Vela Bini”, una festividad que se caracterizaba por el esplendor y lujos; incluso, con un toque afrancesado con grandes bailes donde hacía muestra de su generosidad y fervor religioso.

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