Cerca de la ciudad de Oaxaca se impone esta maravilla natural y milenaria

Con más de 42 metros de altura y con antecedentes inmemoriales, el Árbol del Tule se levanta en el Valle Zapoteca de Oaxaca, para mostrar que su esplendor sorprende a propios y extraños.

Lo que hace único a este ejemplar natural es su edad de más de dos mil años. Su altura aproximada es de 40 metros, con una circunferencia de 45 metros y un peso aproximado de 636 toneladas.

Otra de las curiosidades de este árbol es que en la arrugada corteza se “esconden criaturas” o figuras en el tronco. Con un poco de agudeza o con la ayuda de un guía, podrías ver tortugas, peces y osos hormigueros.

¿CÓMO LLEGAR?

Este milenario ahuehuete se localiza en el atrio de la Iglesia de Santa María, a unos 13 kilómetros de la ciudad de Oaxaca sobre la carretera Federal 190 con dirección a Santa María del Tule. El tiempo aproximado del recorrido es de 13 minutos.

¿QUÉ ATRACTIVOS ENCONTRARÁS?

A un costado del milenario ejemplar, se encuentra el retablo principal y la Capilla del Rosario del Templo de Santa María la Asunción, una muestra del barroco en México.

En Santa María, también son visibles cinco ejemplares más jóvenes de ahuehuete que se unen al paisaje del valle oaxaqueño.

No te puedes ir de esta comunidad sin comprar algún recuerdito, ejemplo de la creatividad de las manos oaxaqueñas que se ofrecen en el mercado de artesanías. Este espacio, está ubicado frente al Palacio Municipal. Ahí, encontrarás textiles, figuras talladas en madera, ropa tradicional y mezcal.

Y una de las delicias imperdibles es el mezcal, producto hecho artesanalmente en palenques o fábricas típicas de la región. En este trayecto encontrarás algunas instalaciones de la “ruta Caminos del Mezcal”.

En estos establecimientos de estilo oaxaqueño podrás degustar algunas variedades y disfrutar del paisaje del valle.

LA HISTORIA DE EL TULE

Alexander von Humboldt, un viajero y geógrafo de la Nueva España, comparó a El Tule con otros árboles que había visto durante sus travesías, tal fue el ciprés de Atlixco, el dragonero de las Islas Canarias y los baobabs de África; todos ellos imponentes pero no tan legendarios como el ahuehuete.

En el siglo XVII, en el libro “El Patrimonio de México y su Valor Universal”, publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, puede leerse que, desde la fundación de la ciudad de Antequera en el siglo XVII, ya se tenía noticia de la existencia de este ahuehuete.

ESTAS SON LAS LEYENDAS DE EL TULE

Este característico ahuehuete, por sus elevados años guarda algunos mitos y leyendas ya que
los indígenas lo creían una divinidad protectora, por lo cual le dedicaban exclusiva veneración.

La historia cuenta que los indios realizaban la “Danza del Sabino”, los hombres vestían grandes y coloridos penachos y las mujeres lucían tocados sencillos y un rosario de cuentas de vidrio amarillo como símbolo de bienvenida.

Otra de las leyendas explica su origen, el cual remontado al Rey Condoy, gobernante de los mixes; se dice, que este gobernante en uno de sus viajes llegó a lo que hoy es Santa María, donde clavó su bastón y al quedarse dormido surgió el ahuehuete. Según el mito cuando el árbol muera también morirá el legado de este rey.

Una leyenda zapoteca cuenta que el también llamado “Árbol de iluminación”, fue plantado por Ehécatl “Dios del viento”, por lo que se cree que el sitio fue un recinto sagrado.


Actualmente, el cuidado del monumento natural se encuentra bajo el resguardo del Comité del Árbol un grupo conformado por habitantes de esta comunidad el cual se elige cada año por elección popular.

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