San Felipe Jalapa de Díaz, Tuxtepec, Oax.- Los huipiles de la Cuenca del Papaloapan son uno de los símbolos más representativos de la región, pero las manos que los elaboran forman la principal cadena de creatividad y distinción.

Una de las comunidades proveedoras de huipiles es Rancho Grande, una pequeña y organizada población que se encuentra a unos minutos de Valle Nacional.

Cecilia Ángeles Jiménez es otra artesana que ha dedicado gran parte de su vida a bordar y ante el latente olvido de la indumentaria se ha reunido con diez mujeres de la localidad, para crear un grupo de señoras protectoras del huipil.

“Aprendí a través de dos abuelitas, este telar ya se estaba perdiendo, pero lo hemos estado rescatando, somos diez señoras y estamos haciendo telar de brocado, lo que más hacemos en telar blanco, rojo y negro”.

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Con esta iniciativa han logrado fomentar el uso del huipil en las fiestas patronales y recientemente se ha implementado como el traje de gala en las fiestas de quince años.

¿QUÉ SIGNIFICAN LOS BORDADOS Y COLORES?

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Cada bordado de la indumentaria tiene un significado; por ejemplo los huipiles de las mujeres casadas tienen el árbol del matrimonio que representa los hijos, en la punta hay una paloma que es la unión de la pareja. Al lado se observa una mata del tabaco y el café que representa las comunidades de Valle Nacional.

Además, el color rojo significa el color de la sangre de los pobladores, el azul del cielo y el verde de la naturaleza.

Los listones multicolores se usan para mujeres casadas y solteras, solo que en las primeras se agregan el color negro y rojo. Este atuendo también se añaden  collares de café o frijol.

En cuanto a los significados, la comunidad de Tuxtepec, es creado con características mazatecas y chinantecas, es un huipil bordado sobre manta, con flores y pájaros; en el pecho porta el escudo de Tuxtepec y la figura del conejo, como elemento representativo.

Existen dos tipos de huipiles el de diario, caracterizado por su carga multicolor y el de gala con tela de fondo negro o rojo.

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La elaboración de este traje puede llevar cuatro meses, ya que parte importante de este proceso es la construcción del telar o cimbra, que se elabora con madera especial.

La mayorías de estas indumentarias tradicionales, se pueden ver los Lunes del Cerro en la Guelaguetza, con la delegación de Tuxtepec.

El maestro Héctor Arturo Hernández, instructor del Ballet Folclórico Tochtepetl y participante activo de la delegación oficial de la Flor de Piña, explica que la indumentaria es el elemento principal que se debe cuidar en las presentaciones, sobre todo con la presencia del comité de autenticidad.

Argumenta que los costos de cada traje varían según el lugar de origen, la técnica y el tiempo de elaboración, pero en el rango de costos de los huipiles de Valle Nacional, Usila y Ojitlán son los más caros.

LOS ENEMIGOS DE LA TRADICIÓN

La modernidad y el llamado “regateo” son los principales enemigos de los artesanos, “aquí tratamos de buscar lo que se pueda, porque no nos ofrecen apoyos, nadie nos toma en cuenta, tratamos de salir a adelante vendiendo nuestro producto”.

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Reportaje publicado en El Imparcial de Oaxaca

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